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En las marismas se encuentran las aguas saladas del mar con las dulces de los ríos, las subterráneas con las del rocío, mojando las tierras y los ritos, los recuerdos y los anhelos, las alquimias que inspiran las cuatro esquinas del proyecto Delta de Maya.

En este artículo, que publicamos dividido en cuatro entregas, el Dr. Manuel Bautista Aranda (Director del Complejo Espacial NASA de Robledo de 1964 a 1984 y Director General del INTA de 1984 a 1988) nos muestra cómo la ciencia se acerca ya a la consideración de algunas de las propiedades del agua, misteriosas y hasta hoy inexplicables desde el enfoque del conocimiento racional, pero recogidas desde tiempo inmemorial por leyendas y saberes vinculados a paradigmas diferentes, acaso más universales.

Esto es el cuarto y último capítulo.

Sobre el agua y sus misterios (4)

Experiencias personales

Por Manuel Bautista Aranda
Marzo 2011

Antecedentes

Mi interés por la existencia de aguas con extraños comportamientos empezó, hace ya varios años, cuando me enteré de las sorprendentes demostraciones que había hecho un ciudadano turco, Ayhan Doyuk. No tuve ocasión de verlas personalmente, pero según me contaron personas allegadas, el señor Doyuk, utilizando un agua muy especial, conseguía verdaderas maravillas, como extinguir un fuego con toda facilidad, o purificar un agua fuertemente polucionada con solo añadir unas cuantas gotas.

Intrigado por ello, empecé a buscar más información en Internet. Encontré muchos documentos, pero desgraciadamente había en ellos mucha paja y poco grano. En ninguno se decía cómo podía obtenerse este tipo de agua. Con mucho trabajo pude conseguir algunas informaciones parciales. Parece ser que había que partir de aguas especialmente puras, someterlas a ciertos tratamientos físicos (entre ellos a un proceso de electrolisis para conseguir agua muy alcalina, con pH mayor de 13) y un proceso de transferencia de energía por parte de personas con capacidad para ello. Información interesante, pero insuficiente.

Así estaban las cosas cuando tuve conocimiento de los experimentos de Masaru Emoto, ya citados anteriormente. Leí sus libros con todo interés, en especial el instrumental que utilizaba y el procedimiento que seguía para congelar las gotas de agua y fotografiar los cristales que se formaban. Me hubiera gustado reproducirlos; pero hacían falta unos medios, que estaban muy lejos de mis posibilidades.

En las búsquedas sobre el tema de las aguas con propiedades especiales, encontré información sobre muchas de ellas, tales como: el agua dialítica de Martín-Artajo, el activador de agua GIE de Peter Gross, la tecnología Grander para vitalizar el agua, el activador de agua vital de Sascha Witschonke, el plasma de Quintón, el generador de agua sana Photon, el agua dinamizada, el agua magnética, los experimentos de Victor Schauberger y de Theodor Schwenk, etc., etc. Pero de especial utilidad para mi fue la idea que vi en el libro “El mundo interior del agua” de Bernd Kröplin sobre la utilización del microscopio en el estudio de las gotas de agua.

Método de trabajo y objetivo

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Figura nº 1.- Toma de gotas

El método de trabajo que utilizo, resumido en pocas palabras, consiste en depositar sobre un cristal portaobjetos de un microscopio una serie de gotitas del agua que se quiere estudiar (Figura nº 1). Al evaporarse estas gotas dejan unos residuos, cuya estructura y configuración varían bastante según las circunstancias a que ha estado sometida el agua en cuestión. Estos residuos se examinan con un microscopio, al que se le ha acoplado una cámara fotográfica [1], que a su vez está conectada con un ordenador.

El resultado es un montaje (Figura nº 2) con el que puedo ver directamente en la pantalla del ordenador las imágenes que dejan las gotas de agua al evaporarse, amplificadas unas 100 veces. Estas imágenes, una vez guardadas en la memoria del ordenador, pueden imprimirse y manipularse a voluntad, por ejemplo, para examinar detalles con amplificación mucho mayor o para formar mosaicos que ayuden a comparar distintos tipos de aguas.

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Figura 2.- Instrumentos utilizados

A título de ejemplo, en la figura nº 3 se muestran tres de imágenes de gotas de agua una vez evaporada. Como puede verse, varían bastante de unas a otras, dependiendo del tratamiento que haya tenido el agua correspondiente.

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Figura nº 3.- Ejemplos de imágenes de gotas de agua tras su evaporación

El objetivo que persigo con los ensayos que vengo realizando es ver hasta dónde puede utilizarse el método descrito y las limitaciones que tiene; hasta dónde puede estudiarse con él el comportamiento del agua, y si es adecuado para detectar cómo le afecta la proximidad de un ser humano y su estado de ánimo. Como el objetivo es muy amplio, mis ensayos se centran de momento en una parcela muy concreta: ¿En qué medida influyo en el agua que está junto a mí?

Pero antes de entrar en este tema, vamos a exponer algunas facetas sobre las dificultades que suponen el extraño y a veces sorprendente comportamiento del agua.

Problemas que se plantean

Empecemos por el hecho de que no hay dos gotas de agua iguales. De la misma forma que no hay dos granos de arena iguales, ni dos copos de nieve iguales. Si tomamos, por ejemplo, 30 gotas de agua del mismo recipiente y las dejamos secar, ya sabemos que entre las imágenes obtenidas no habrá dos que sean iguales. Pero, si hay suerte, todas serán bastante parecidas y seguirán un mismo patrón. Sin embargo, lo más frecuente será que la mayor parte de las imágenes sigan un cierto patrón, pero que haya algunas claramente distintas, que normalmente se descartan. Y algunas veces hay tal dispersión en el aspecto de las imágenes, que no cabe pensar en ningún patrón. Si esto sucede, más vale suspender en ensayo que se iba a realizar y esperar a otro momento mejor.

Con cierta frecuencia se presentan problemas debido a la gran sensibilidad que tiene el agua a factores externos. Se ha comprobado la influencia de algunos de ellos, como por ejemplo, la presencia cercana de personas, si hay música y el tipo de esta música, el tiempo atmosférico, la actividad del Sol, las fluctuaciones del campo magnético terrestre etc., etc. Esta sensibilidad dificulta la experimentación, pues no siempre es posible separar el efecto que produce sobre el agua el factor objeto del experimento, de los causados por los factores “interferentes”, que en general ni se sabe cuales son, ni se puede evaluar su importancia.

Para aclarar este punto, voy a poner un ejemplo concreto. Los días 12, 21 y 25 de septiembre de 2010, como parte de los ensayos que estaba realizando sobre la influencia de campos magnéticos en el agua, llené cada día un botellín de 1/4 de litro con agua del grifo y la dejé reposar durante 15 horas en mi cuarto de trabajo, sin que nadie lo tocara. A continuación, tomé unas 20 gotas del agua del botellín y seguí el procedimiento de siempre para ver los residuos que dejaban al evaporarse. Y daba por supuesto que las imágenes obtenidas de estos tres botellines serían muy parecidas. Pues me equivoqué. En la figura nº 4 se reproduce una imagen de cada uno de los citados días 12, 21 y 25. Son claramente distintas. ¿Por qué? Nunca la he sabido [2], pero el hecho es que los experimentos de esos días quedaron invalidados.

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Figura 4.- Imágenes de aguas, aparentemente iguales, tomadas en días distintos

Otro ejemplo lo tenemos en la figura nº 5. Sucedió el 19 de mayo de 2007. Ese día, por causas desconocidas, hubo unas interferencias muy fuertes, que afectaron a todas las imágenes e hicieron imposible cualquier experimento.

La lista de problemas que se presentan al trabajar con el agua es bastante larga. Uno de ellos es la dificultad de repetir los experimentos. Por supuesto, se pueden repetir y se pueden extremar las medidas para que las condiciones del experimento sean lo más iguales posibles, pero las imágenes obtenidas nunca serán iguales a las anteriores. En el mejor de los casos, solo serán parecidas.

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Figura nº 5.- Imagen de una gota de agua en un día de fuertes interferencias

Éste es uno de los principales problemas que he tenido en los pasados años. Conseguía a veces resultados muy interesantes, pero al intentar repetirlos fracasaba una y otra vez. Utilicé primero distintos tipos de agua, sin ningún tratamiento previo (del grifo, tomada en ríos de montaña, procedente de manantiales especiales,…). En vista de que los resultados no eran satisfactorios, pasé a utilizar agua alcalinizada mediante un proceso de electrolisis [3]. Obtuve algunos buenos resultados, que a veces pude repetir, pero la mayor parte de las veces tampoco lo conseguí. Y últimamente, estoy sometiendo el agua a campos magnéticos débiles, de intensidad comparable a la del campo magnético terrestre, con resultados aparentemente mejores.

Y para terminar con esta lista de problemas, está la propia influencia del operador, que es muy importante, que será distinta según su estado físico y anímico, pero cuyo efecto sobre el agua no es fácil de tener en cuenta.

Mi posible influencia en el agua

Los ensayos que vengo realizando últimamente para detectar mi posible influencia en el agua, aunque los voy retocando de acuerdo con los resultados obtenidos, se adaptan en líneas generales a la siguiente pauta.

Preparo un botellín de agua (generalmente agua alcalina de alto pH) que someto a un campo magnético de baja intensidad durante unas 24 horas. Antes de seguir adelante debo aclarar que soy practicante de yoga desde hace bastantes años. Pues bien, como parte del ensayo coloco el botellín de agua a mi lado mientras realizo mis ejercicios de yoga, pero tomando gotas del agua antes de empezar y después de terminar. Estas gotas las dejo secar a temperatura ambiente y procedo después a examinar con el microscopio los residuos que habían dejado al evaporarse. Las imágenes las veo en la pantalla del ordenador y en él comparo las correspondientes a “antes” y “después”.

Estos ensayos los he repetido bastantes veces y casi siempre obtengo imágenes claramente diferentes. Esto significa que, al estar a mi lado durante mis ejercicios de yoga, el agua del botellín ha “sentido” mi presencia y ha experimentado un cierto cambio. Cambio que se pone de manifiesto en que las gotas de “antes” y “después” sean diferentes, aunque no sepa exactamente en qué consiste. En la figura nº 6 se muestra un ejemplo de los resultados obtenidos en uno de los ensayos.

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Figura nº 6.- Imágenes de “antes” (izquierda) y “después” (derecha)

Mis investigaciones no han terminado en absoluto. Este artículo es un breve resumen de lo hecho hasta el momento. Hay algunos resultados que he obtenido y que no cito, porque no los he podido comprobar posteriormente, como por ejemplo la influencia de las horas del día o de las fases de la Luna. En cualquier caso, si alguien desea trabajar con el agua, que se arme de paciencia, porque su comportamiento es impredecible y los ensayos fallidos son frecuentes.

El método de trabajo descrito, a pesar de sus problemas, ofrece muchas posibilidades. Científicamente su punto débil es la imposibilidad de garantizar los resultados cuando se repiten los ensayos. Lo que sí parece evidente es que el ser humano influye y modifica el agua que está en su proximidad. Y que, en principio, cuanto mayor sea el estado de evolución de la persona, cuanta más alta sea su categoría espiritual, mayor será el efecto benéfico que ejerza sobre el agua, pudiendo llegar incluso a que tenga propiedades curativas importantes.

[1] El microscopio es un Motic B1-220A, la cámara una Moticam 1000 y el ordenador un PC corriente

[2] Cabe pensar que tal vez fueran debidas a diferencias en el agua de partida, el agua del grifo. Personalmente lo he descartado, pues el agua del grifo procede de pozos, y en ensayos anteriores realizados diariamente durante todo un mes ha demostrado que esta agua es muy estable.

[3] Como anécdota, citaré lo curioso que resultó la adquisición del aparato que empleo para la obtención de agua alcalina por medio de electrolisis. El modelo lo localicé por Internet, las gestiones de compra y el pago lo realicé, también por Internet, con un representante que vivía en las islas Hawai, el aparato que recibí estaba construido en Corea, pero a mí me llegó procedente de Australia. De este extraño proceso me enteré a posteriori.