El renacimiento de una plaza

génesis de un espacio público

EL COMIENZO

En los últimos años la histórica Plaza del Convento de Villamanrique de la Condesa presentaba ya un aspecto deplorable, pues además de estar muy deteriorada por el paso del tiempo y por el vandalismo, estaba poblada de obstáculos que dificultaban su uso y disfrute, sobre todo para las personas mayores y para los más pequeños.

Por ello, en febrero de 2012, el Ayuntamiento de Villamanrique de la Condesa convocó entre sus vecinos un concurso de ideas para reurbanizarla, apoyándose en dos subvenciones ofrecidas por la Diputación de Sevilla y el Organismo Autónomo de Parques Nacionales.

Sólo se presentaron dos propuestas, que fueron expuestas con detalle y votadas, con carácter vinculante, en una reunión del Consejo Consultivo Municipal, a la que acudieron todos aquellos vecinos que lo desearon, resultando elegido, por clara mayoría, el proyecto presentado por la Asociación Delta de Maya.

EL PROYECTO

Delta de Maya, respondiendo a la convocatoria hecha por el Ayuntamiento de Villamanrique, se puso a trabajar a comienzos de 2012 para tratar de elaborar y ofrecer un proyecto de remodelación para la Plaza del Convento que pudiera lograr satisfacer, y aún superar, las espectativas de todos. Y no era un reto fácil, pues esta plaza es quizás la más emblemática del municipio.

Nuestros objetivos han sido:

  • Diseñar una plaza bella
  • Crear espacios diversos que inviten a la reunión, al paseo, a la meditación, al diálogo, al esparcimiento, al disfrute de los sentidos.
  • Que Villamanrique tuviera un gran espacio capaz de acoger espectáculos y eventos de la mayor calidad.

LAS OBRAS

En enero de 2013 se cortó el tráfico, se cerró la plaza y comenzaron las obras. Pero enseguida las copiosas lluvias obligaron a parar los trabajos.

Además, en la medida en que luego se iba pudiendo avanzar los técnicos se fueron encontrando con dificultades imprevistas que no sólo relentizaban el avance sino que también iban encareciendo el proyecto, como el estado ruinoso de los colectores de saneamiento, que hubo que sustituir por completo, o el muro que rodea un solar perteneciente al palacio, que hubo de ser demolido y vuelto a levantar por el Ayuntamiento porque el anterior invadía parte del acerado.

Se tardaría meses aún en poder iniciar las tareas de relleno, compactación y hormigonado, pero cuando por fin esto estuvo casi acabado las tareas pudieron por fin empezar a adquirir velocidad y ritmo, gracias, entre otras cosas, y no fue la menos importante, a la incorporación a la direccion de los trabajos de Javier Ayarza, miembro de Delta de Maya y coautor de la idea original.

Era ya julio cuando se empezaron a labrar los bancos, se fabricaron y montaron las pérgolas, se empezaron a trazar los encintados de ladrillo de taco y se pudo iniciar la creación de los elementos artísticos y decorativos.

ELEMENTOS ARTÍSTICOS Y ORNAMENTALES

Puede que la singularidad más notable en esta plaza sea la abundante presencia de elementos artísticos y ornamentales, algo que en el urbanismo de los últimos tiempos ha quedado del todo olvidado. Con la falsa excusa de la modernidad, el minimalismo, y lo que es peor, la dictadura de la funcionalidad y la normativa, se suele urbanizar evitando los compromisos estéticos, o incluso creando espacios decididamente inhóspitos, induciendo a la población que habita esos espacios hacia actitudes cada vez más estériles y deshumanizadas, más insociables.

Siguiendo criterios diametralmente opuestos, en Delta de Maya hemos querido diseñar una plaza en la que el disfrute estético sea la situación dominante, por entender que el goce de los sentidos mejora la calidad de vida y favorece las dinámicas de comunicación social.

Hemos querido además crear espacios atendiendo a las leyes de la geometría y otros saberes tradicionales, buscando sugerir en los visitantes la sensación de que tras lo visible se ocultan ámbitos donde la consciencia podría encontrar caminos hacia el misterio.

Por ello, por encima de la dirección técnica del proyecto que ha corrido a cargo de la Diputación Provincial de Sevilla, ha estado la dirección artística. Dos han sido los artistas que han coordinado las obras, el escultor Javier Ayarza y el pintor Alberto Donaire, al tiempo que han sido autores materiales de varios de los elementos que hoy podemos ver en la plaza. Pero no han sido los únicos creadores que han intervenido directamente en la plaza, pues también han trabajado el escultor Paco Díaz “Vichero” y la Escuela de Artes y Artesanías de Andalucía Della Robbia, situada en Gelves, un centro de referencia en toda Europa.

LA ESCUELA DELLA ROBBIA

De la participación de la Escuela de Artes y Artesanías Della Robbia en la Plaza del Convento debemos hacer una mención muy especial, no sólo por la importancia y el protagonismo que tienen los elementos por ellos creados, sino también por las elevadas seriedad y entrega con la que su dirección, en la persona de Juan Manuel Anguas, sus profesores y sus alumnos han asumido este proyecto.

Cinco meses de trabajo y más de dos mil piezas cerámicas hechas a mano han hecho posible que, a cambio apenas del coste de los materiales, podamos hoy disfrutar en Villamanrique de unos bancos de lujo, a la altura de los del Parque de María Luisa de Sevilla.

El diseño de los azulejos que han pintado los alumnos de la escuela ha sido compartido, pues si bien algunos de ellos, como El Banco del Guadiamar o los Bancos de los Elementos se deben al pintor Alberto Donaire, otros, como el Banco de la Palabra han conjugado sus directrices temáticas con motivos de la escuela sevillana del siglo XVII, bella y hábilmente adaptados y dibujados por los alumnos.

El profesor Pedro Sánchez ha coordinado los trabajos en la escuela, el profesor y ceramista Ángel Lora Serrano se ha ocupado de dirigir a los alumnos en las cerámicas con técnica de cuerda seca, y el ceramista y químico Youness Ait Lahsen de los esmaltes, en los que ha logrado bellísimos matices cromáticos.

LA NUEVA PLAZA

La Plaza del Convento de Villamanrique es un gran espacio abierto. Pero no sólo porque no hay objetos que impidan el vuelo de las miradas de un extremo al otro, sino porque las posibilidades que ofrece al visitante no están previamente definidas ni terminadas. Y es que cada visita a esta plaza podría, y quizás debería ser diferente.

Los distintos elementos dispuestos en el espacio enseguida sugieren a quien llega la sensación de que sus motivos ornamentales no son sólo forma y color lúdicamente dispuestos, sino un lenguaje que podría contener misteriosos y profundos mensajes. Y es que esta plaza está configurada por un conjunto de unidades bien engarzadas portadoras de fascinantes posibilidades que, a quien tuviese la valentía de acometerlas, podrían llegar a iniciarle en un viaje sin retorno, que aquí se percibe latiendo silenciosamente desde más allá de los velos.

Haciendo click en este enlace encontrarás las primeras indicaciones para adentrarte por esos caminos. Más allá de estas pistas la aventura es sólo tuya.