De Doñana a Camarga: una carta a paso lento.

LA PARTIDA

DE DOÑANA A CAMARGUE, UNA PEREGRINACIÓN PERSONAL

Si bien el protagonismo de esta aventura no corresponde a Delta de Maya, es indudable que participa plenamente del espíritu que nos anima, y aunque muy modestamente en relación con la magnitud de la gesta, y por haber sido invitados a ello, nos ha complacido estar presentes y aportar un granito de arena en ella. Es por ello que nos hemos permitido incluirla en la relación de nuestros proyectos.

El protagonista de esta historia que les vamos a resumir es Francisco Ortiz, principal artífice del hermanamiento entre Villamanrique de la Condesa y Saintes Maries de la Mer, así como del hermanamiento entre el Parque Nacional de Doñana y el Parc Régional de Camargue.

El día 1 de mayo de 2013, montando su caballo Manguara, salía nuestro amigo Paco de Villamanrique por el camino de El Chaparral con el firme propósito de llegar hasta la Camarga, en el sur de Francia. Un acompañante iría en un vehículo de apoyo preparándole la llegada al final de cada etapa; de su cuello colgaba un aparato de GPS.

Conocedor de Delta de Maya y nuestra labor para el desarrollo de los lazos de hermanamiento entre ambos pueblos y regiones, Paco se había ofrecido meses antes para ser el portador de un documento en el que nuestra asociación iba a expresar, por primera vez, toda la envergadura de su compromiso, al tiempo que a solicitar a las autoridades competentes su respaldo y apoyo. Delta de Maya redactó una carta. Así fue como desde el principio se estableció una estrecha relación entre nosotros y la aventura que Paco estaba por comenzar.

Aquí puede leer y descargar la Carta de Delta de Maya para la Camargue en español y en francés:

La mañana del primero de mayo nos reunimos en la Plaza de España de Villamanrique, a las puertas del Bar Doñana, un nutrido grupo de amigos en torno al jinete, muchos de nosotros también a caballo, para acompañarlo y despedirlo. Entre copas de aguardiente leímos la carta que, en español y francés, viajaría en las alforjas enrollada en un cilindro de madera, hasta llegar a su destino. Al término de la lectura, entre el sonido de las gaitas y tambores de dos de nuestros más significados tamborileros, partió la comotiva ecuestre rumbo al Vado de Quemas del río Guadiamar, donde nos despedimos de Paco y Manguara definitivamente.

Como era previsible, innumerables dificultades y penalidades hicieron el contrapunto al gozo que producía cada paso avanzado, cada etapa conquistada: caminos desaparecidos bajo el asfalto o los arados, o paisajes abruptísimos, tanto geográficos como anímicos, junto a bellas amanecidas o gratísimos encuentros. Sevilla, Córdoba, Jaen, Albacete,Cuenca, Teruel, Lérida y después Francia, Pyrénées Orientales, Aude, Herault, Gard y finalmente Bouches du Rhone. 1.700 largos kilómetros a lomos de su caballo, a veces a pie, pero siempre adelante sin retroceder, impulsados ambos por una sólida voluntad.

El día 16 de julio, acompañado por una nutrida comitiva de caballistas formada por amigos leales, familiares, y muchos desconocidos que habían acudido para celebrar al jinete y a su montura, iniciábamos a las ocho de la mañana la última etapa del camino, acallando así las voces que desde el principio habían vaticinado el fracaso de la empresa. A eso de las 10 de la mañana cruzábamos el Petit-Rhône en la barca y a las 11 entrábamos en Saintes Maries de la Mer precedidos por un vehículo de la policía local que nos iba abriendo el paso. La pequeña plaza delante de la iglesia fortaleza, soberbio y bien conservado edificio medieval, estaba llena de gente que aguardaba la llegada de Paco. El cura con su casulla en pie ante un atril con micrófono, el alcalde a su lado, personalidades de la Nacioun Gardiano ataviados con trajes tradicionales contrastaban con la total ausencia de representantes y autoridades con que marchara de Villamanrique. Y es que a pesar de los muchos puntos en común, aún se perciben diferencias en la sensibilidad con que nos manifestamos en cada lugar los unos y otros.

Tras las emotivas palabras del cura Paco le hizo entrega de la misiva de que era portador, con la solicitud expresa de que el documento quedase depositado para siempre entre los objetos valiosos que se atesoran en ese templo. Y entonces se procedió a leer la carta. Sólo se leyó su versión francesa y además no completa por entender quienes organizaban que pudiera ser “demasiado larga”. No obstante, al no tratarse de un texto simple, conviene más leerlo que escucharlo y es por ello que, desde hoy, podrá ser leido por todos, en los dos idiomas, en esta web, desde la que además lo difundiremos tanto como esté en nuestra mano. Tras galardonar a caballo y caballero con honores e insignias entramos todos en el templo donde contemplamos la imagen de Las Santas y visitamos la cripta donde se conserva la imagen de Santa Sara la Kalí, patrona de los gitanos. No es éste momento de extenderse sobre la importancia de este templo y las reliquias que allí se conservan; baste con recordar que es éste, precisamente, uno de los cuatro puntos que dan sentido a Delta de Maya y al proyecto que nos hemos propuesto llevar a cabo.