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Desde hace siglos, muchos, las marismas dunas y bosques de Doña Ana ven llegar, año tras año, a las gentes del rocío. Con talante festivo y fervoroso celebran, celebramos, los misterios de la sutil, la delicada, la pura paloma blanca de las marismas. 

DM

Polos opuestos

por Alberto Donaire Hernández
2019

La realidad se presenta ante nuestra consciencia fenoménica como un diálogo entre los principios masculino y femenino. Nosotros mismos, los seres humanos, estamos configurados en función de esta polaridad, y no sólo por estar divididos, como innumerables seres vivos, en machos y hembras, sino también porque nuestro organismo todo, y hasta nuestra mente, obedecen a esta ley. Así, nuestro cuerpo parece recorrido por un eje vertical que nos divide en dos, con la peculiaridad de que nuestro lado derecho y nuestro lado izquierdo no funcionan de manera simétrica sino complementaria entre sí.

A lo largo de la historia los diferentes pueblos del mundo han desarrollado modelos de funcionamiento en los que los principios masculino y femenino han alternado su preeminencia sin que, hasta hoy, hayamos sabido concebir un sistema capaz de armonizarlos. Las viejas sociedades matriarcales simbólicamente gobernadas por la diosa fueron, en algún momento, hace miles de años ya, sustituidas violentamente por sociedades patriarcales regidas por el dios, en alternancias que acaso se repiten desde hace más tiempo del que hoy podamos recordar.

Simplificando mucho podríamos afirmar que siempre que se ha necesitado establecer una alusión específica al principio femenino se ha confeccionado y exhibido una imagen de mujer que lo simbolizaba y cuando se ha querido señalar la importancia de lo masculino se ha hecho representando la imagen de un hombre; efigies de mujeres y hombres idealizados y acompañados de unos atributos u otros en función de los matices complementarios que fuera pertinente resaltar. Así, el mundo fue sembrado de figuras que representaron, y algunas aún representan los valores que quienes las concibieron consideraron los más elevados, hasta llegar a alcanzar muchas de ellas la estimación de imágenes sagradas. Representantes del cielo en la tierra, los simulacros cargados recorren las calles y los campos anunciando a las conciencias las luces del despertar.

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La estatuilla hallada en la desembocadura del Danubio, a la que se le suponen 30.000 años de antigüedad y conocida como Venus de Willendorf, exhibe grandes pechos, un vientre abultado y una vulva prominente, atributos de gran madre en los que residía su poder, mientras que, más tarde, Zeus mostraría triunfante su musculatura y el haz de rayos, símbolos de la fuerza y la razón con las que, juntas y desde entonces hasta hoy, él y su estirpe someten a la diosa y dominan en el mundo.

Venus y Zeus

Se cuenta que hubo un tiempo en que las élites del matriarcado, habiendo descubierto la relación entre sexo y descendencia, guardaron este conocimiento en secreto y lo utilizaron para someter al varón ignorante. De la misma manera, desde su victoria sobre la diosa tras la guerra entre dioses y titanes, el régimen patriarcal no sólo ha doblegado a la mujer sino violentado la naturaleza más íntima de lo femenino, presente en cada manifestación de la naturaleza (y desde luego también en el propio varón) encerrándolo entre las violentas rejas de una razón cegada por su propia luz.

Rapto copia

Desde antiguo se dice que el conocimiento es poder, y desde antiguo también, algunos de los que se han creído en posesión de algún saber o de cualquier otra riqueza que pudieran patrimonializar, en lugar de compartirla abiertamente se han empeñado en acapararla para administrarla a su conveniencia y construirse de paso con ella una imagen desde la que exhibir dignidad, reclamar privilegios, inventar y azuzar conflictos y así, encastillados en sus castas, influir o, abiertamente dirigir las vidas de los demás. Lamentable es el rastro que dejan los supuestos pueblos elegidos sobre los campos de la historia.

Pero el dominio de un principio sobre otro nunca ha podido ser total pues, de lograrse, el mundo mismo habría desaparecido. “Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos”, dicen que dijo Simón, pero los trovadores siguieron cantando, flamencos, en los palacios de España y junto a las hogueras las ménades siguieron bailaron polos y zarabandas a la luz del rocío a pesar de los autos y los cilicios. Los intereses patriarcales de Constantino habían encontrado en Simón Pedro la piedra angular en la que apoyarse para esconder y humillar la herencia dorada recibida y transmitida por María Magdalena. En unos sitios uno y en otros otra, cada pueblo elige a sus mentores.

Y sin embargo… La necesidad primitiva de dominio y poder oculta siempre una profunda fascinación por el polo opuesto, pues intuye que sólo fundiéndose con él será posible dar el siguiente paso. Hace unos dos mil años aquel hombre se destacó, como ningún otro desde entonces, al revelar al fin el secreto: cuando se llega a los confines de la materia, allí donde la confrontación binaria entre los opuestos cae rendida, se presenta una fuerza desconocida capaz de unirlos y así iluminar todas las oscuridades; a esa fuerza la llamó no muerte o a-mor.

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