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No venimos del Latín

Entrevista de Alicia Ninou a la filóloga Carme J. Huertas

En esta ocasión nos salimos un poco del guión y en vez del habitual artículo presentamos un documental que a muchos de los que lo hemos visto nos ha parecido excepcional. Se trata de una entrevista de más o menos una hora de duración a la filóloga Carme J. Huertas. Que no os asuste la duración, porque desde el minuto cinco (tras las debidas presentaciones) se empieza a entrar en materia de manera contundente, presentando un marco histórico en el que el latín ha desplazado al ibero en lo escrito pero no en lo hablado. A partir de aquí, se suceden uno tras otro los interrogantes: ¿cómo diantres se las pudo apañar el latín, una lengua que no se hablaba entre el pueblo, compuesto mayoritariamente por población rural, que seguramente ni tan siquiera la entendía, convertirse en la lengua mayoritariamente hablada cuando sabemos que el número de ciudadanos romanos en Hispania fue siempre un porcentaje extremadamente corto de la población y, para más inri, concentrado en unas pocas ciudades de la Bética y de la Tarraconense?

Es decir, cómo ese 1, o a lo sumo 10% de la población se las apañó en pleno s. ii o iii (no más, pues el imperio termina hacia el s. iv) para enseñar las declinaciones, las formas verbales y la sintaxis latina a las gentes del campo. Este es uno de los grandes misterios de la teoría oficial. Porque si se admite que las lenguas romances derivan del latín, como dice Carme, si se admite el latín como su lengua madre, entonces hay que admitir que el latín tuvo en algún momento que ser la lengua mayoritariamente hablada (hablada y no solo escrita) en los países donde después se habló romance.

Este es un interrogante bien grande, pero mayor aún es el misterio de cómo una vez supuestamente establecido el latín como lengua madre, pudo en tan poco tiempo (unos cuatrocientos años, se calcula) derivar hacia lenguas ¡sin declinaciones! Es decir que, por ejemplo, los iberos tuvieron que aprender a expresarse y a pensar con declinaciones en algún momento, y luego, a continuación, en unas cuantas generaciones, de repente tuvieron que aprender a dejar de hacerlo.

En fin, una pequeña joya por lo contundente de los argumentos y por la forma en que Carme, con ayuda de su entrevistadora, los hila.