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Levitación

“Las cosas son como son”, solemos decir, mientras la ciencia destruye día a día todas las certezas y dogmas en que se apoya la convención. Nuestro pensamiento vive alambrado en el terreno de lo socialmente probable, ignorando que lo probable es sólo una pequeñísima parte de lo posible.

En este artículo, el doctor Bautista Aranda nos propone varios casos ampliamente constatados en los que la norma quedó suspendida ante lo inexplicable.

Sobre las enigmáticas facultades

de algunos seres humanos (2)

Manuel Bautista Aranda
Abril 2013

DISCAPACITADOS GENIALES

Si sorprendente resulta que haya personas con las facultades descritas en la primera parte de este artículo, todavía sorprende más que puedan aparecer facultades excepcionales en personas discapacitadas, personas que padecen autismo o que tienen dañado el cerebro o padecen retraso mental. Y sin embargo, estos casos existen. A título de ejemplo voy a citar dos: el de Kim Peek y el de Laslie Lemke.

LAURENCE KIM PEEK

Es tal vez el caso más conocido, porque inspiró el personaje de Raymond Babbit en la película Rein Man, interpretada por Dustin Hoffman y Tom Cruise y premiada con cuatro Oscar en 1988.

Kim-Peek

http://naukas.com/2011/07/27/el-heredero-de-kim-peek/

Kim Peek, también conocido como el “megasabio”, nació en 1951 en Salt Lake City (Utah. EEUU) y falleció de un ataque al corazón el 19 de diciembre de 2009, a la edad de 58 años. Su cabeza era más grande de lo normal, pero su cerebro estaba dañado. Tenía fuertes limitaciones para manejarse en la vida diaria. Necesitaba ayuda para bañarse y para vestirse, no era capaz de razonar, ni de mantener una conversación. Se defendía en la vida gracias a la continua ayuda y protección de su padre.

Y sin embargo, esta persona, síquicamente retrasada y con tantas limitaciones físicas, tenía una memoria prodigiosa. Había leído más de 12.000 libros, que se sabía de memoria. El primer libro cuyo texto recordaba, es uno que le leyeron cuando tenía un año y cuatro meses.

Le bastaba mirar una sola vez un mapa para que no necesitase volver a consultarlo, pues recordaba perfectamente todos los detalles.

Si alguien le daba su fecha de nacimiento, le podía decir en el acto el día de la semana que era y el que sería cuando cumpliese la edad de retiro (65 años), teniendo en cuenta, por supuesto, los años bisiestos que hubiera por medio.

En deportes era una verdadera enciclopedia, se sabía todos los jugadores de todos los equipos americanos, con la historia completa de cada uno y los resultados de todos los partidos, con las fechas en que se jugaron. En una entrevista le hicieron 300 preguntas sobre deportes y sólo hubo 5 que no pudo contestar.

Era un lector infatigable, que leía a gran velocidad, de 8 a 10 segundos por página, y recordaba todo lo que leía. Los médicos están fascinados porque Kim podía leer dos páginas de un libro al mismo tiempo, una con cada ojo, y su cerebro las recomponía después en el orden correcto.

Antes de que se rodase la película Rein Man, Kim Peek era una persona tímida y llevaba una vida retraída. Se relacionaba únicamente con unas veinte personas. El éxito de la película le hizo saltar bruscamente a la popularidad. Muy protegido por su padre, empezó a tener actuaciones públicas, para llamar la atención y la solidaridad de la sociedad sobre las personas discapacitadas. En el transcurso de esta “vida social” ha saludado a un gran número de personas, número que lleva mentalmente en cuenta y que le permitió decir en qué momento la cifra había llegado al millón de personas.

LESLIE LEMKE

Nació en Milwaukee (Estados Unidos) en 1952. Fue un hijo no deseado, que su madre puso en adopción nada más nacer. Tenía el cerebro dañado, muy mal de   salud y, para colmo, a las pocas semanas de nacer tuvo una grave enfermedad en los ojos y tuvieron que extirpárselos. Los médicos le daban poco tiempo de vida.

A pesar del sombrío panorama, una enfermera, May Lemke de 52 años, casada y con cinco hijos, decidió adoptarlo. Y no sólo lo adoptó, sino que se volcó por completo en su cuidado. Con mucho amor, enorme paciencia y muchos años de dedicación, le fue enseñando lo imprescindible para vivir. Lo primero fur enseñarle a comer, pues no sabía tragar. Hasta los 12 años no fue capaz de mantenerse de pie, y a los 15 empezó a andar.

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http://hubpages.com/entertainment/Leslie-Lemke-Autistic-Savant-A-True-Musical-Genius-And-An-Inspiration

A May le gustaba tocar algunas melodías sencillas en el piano, y al hacerlo ponía las manos de Leslie encima de las suyas, porque parecía que esto le gustaba. Estas fueron las únicas “lecciones” de música que Leslie ha recibido a lo largo de su vida.

La gran sorpresa llegó cuando Leslie tenía 16 años. May y su marido habían estado viendo – y Leslie escuchando, pues recordemos que era ciego – una película en la televisión antes de acostarse. De madrugada los despertó una música. May pensó que tal vez se habían dejado encendida la televisión y se levantó para apagarla. Pero lo que vio la dejó perpleja. ¡No podía creerlo! Leslie estaba tocando de forma impecable el Concierto nº 1 para piano de Tchaikovsky, que había sido justamente el tema de la película que había oído unas horas antes.

Este hecho puso de manifiesto la sorprendente capacidad de Leslie de poder reproducir al piano piezas musicales tras haberlas oído una sola vez. Su memoria musical es tal, que incluso reproduce los errores que haya cometido el ejecutante.

Este descubrimiento cambió su vida. Pronto se extendió su fama por todo el país. Fue invitado por varias cadenas de televisión en programas que divulgaron sus espectaculares facultades musicales. Empezó a dar conciertos. A May le gusta que toque en escuelas, iglesias, prisiones, asilos de ancianos y sitios parecidos, para compartir el don que ha recibido. Su repertorio es casi ilimitado, puede ejecutar a la perfección miles de piezas, y él mismo compone algunas de ellas. Paralelamente con ello, Leslie sigue necesitando ayuda para las necesidades más elementales de la vida.

En 2012, a sus sesenta años de edad, seguía dando conciertos por todo Estados Unidos.

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Los dos casos que he citado, el de Kim Peek y el de Leslie Lemke, son sólo dos ejemplos de personas con graves limitaciones físicas y síquicas y que, inexplicablemente, son verdaderos genios en algún aspecto muy concreto de la actividad humana. Se podrían añadir otros casos de discapacitados que son grandes pintores o escultores o matemáticos que calculan con increíble rapidez o que tienen el don de lenguas o una extraordinaria sensibilidad olfatoria o táctil. Casi siempre estas facultades van unidas a una memoria fuera de lo corriente. De todas formas, conviene aclarar que la gran mayoría de los discapacitados no tienen ninguna facultad especial.

Desde el punto de vista médico no se ha encontrado una explicación satisfactoria a estos comportamientos. Es uno más de los muchos secretos que encierra nuestro cerebro. Pero una primera conclusión si parece que puede obtenerse, y es que nuestro cerebro tiene una inimaginable capacidad de almacenamiento de información. Pudiéramos decir que todas las experiencias de nuestra vida y toda la información que ha llegado a nosotros a lo largo de ella han quedado grabadas en nuestro cerebro El gran problema es nuestra limitación para acceder a ellas. Pero si, por las razones que sean, esta limitación desaparece, aunque sólo sea parcialmente, los resultados son tan espectaculares como los que hemos visto en los casos de Kim y Leslie.

¿Legará el ser humano a superar esta limitación y tener acceso al enorme archivo de su memoria? Volveremos más adelante sobre este tema.

UTILIZACIÓN DE SUSTANCIAS PSICOTRÓPICAS [1]

En los ejemplos que hemos ido analizando hasta el momento, las facultades excepcionales que poseía cada persona eran como un “regalo” de la naturaleza que habían recibido sus poseedores. No sabían por qué las tenían, ni habían hecho ningún esfuerzo especial para conseguirlas.

En las líneas siguientes me gustaría presentar un hecho, que a primera vista pudiera parecer que no tiene nada que ver con lo anterior, pero creo que, en su esencia, sí están relacionados. Me refiero al caso de personas que, con ayuda de ciertas sustancias psicotrópicas, adecuadamente elegidas y tratadas, y tomadas de forma muy controlada, han conseguido temporalmente algunas facultades parecidas o equivalentes a las antes mencionadas. Por supuesto, al tratar de sustancias psicotrópicas o alucinógenas no me refiero en absoluto al desgraciado y nefasto empleo de las drogas que se está haciendo en nuestra sociedad.

Desde tiempo inmemorial se sabe que ha habido grupos humanos o tribus, en los que el anciano jefe del grupo o el chamán o el brujo o el hechicero o como queramos llamarle, con ayuda de ciertas sustancias alucinógenas, conseguían estados alterados de conciencia, que les abrían facultades especiales, gracias a las cuales podían detectar, por ejemplo, la presencia de posibles peligros para el grupo, encontrar mejores lugares para la caza o la pesca, curar enfermos, descubrir nuevas plantas medicinales, encontrar personas perdidas en la selva, etc., etc.

Con frecuencia se utiliza el nombre genérico de chamán para designar a las personas que pueden conseguir facultades de este tipo; pero la realidad es que hay grandes diferencias entre unos chamanes y otros, bien por las tradiciones de su tribu de procedencia, por la formación que han recibido, por las hierbas que utilizan, por los objetivos que persiguen, por la propia personalidad del chamán y por otros muchos factores.

El tema del chamanismo es bastante más profundo de lo que pudiera parecer a primera vista. Sobre él se han publicado trabajos muy interesantes, escritos por antropólogos que han convivido largos períodos de tiempo con las tribus correspondientes, han tenido contacto directo con sus chamanes, e incluso se han convertido en sus aprendices. Entre los estudiosos de este tema podemos citar a Mircea Eliade [2], Michael Harner, Jaques Mabit, Jacobo Grinberg, Juanjo G. Piñeiro, Fred Alan Wolf, al español Josep María Fericgla [3] y a tantos otros.

Dentro del chamanismo hay que distinguir dos categorías. Una, conocida como chamanismo esencial (Ref.7), seguido por algunos chamanes – mas bien pocos – que busca el autoconocimiento, el despertar del ser humano esencial, que busca lo que en otras doctrinas se llamaría la iluminación; considerando al mismo tiempo como algo secundario las facultades que vayan adquiriendo durante el camino. Y la otra categoría es la del chamanismo que busca objetivos prácticos concretos, siendo frecuentemente uno de ellos el de la sanación, tanto de enfermedades del cuerpo como del espíritu.

Entre las plantas alucinógenas empleadas podemos citar (Ref.8): ayahuasca, peyote, cactus San Pedro, toloache, hongos psilocibínicos, ololiuqui, estafiate, picietl, ibogaína, epena, cebil, etc. Pero hay que hacer la aclaración de que la utilización de hierbas alucinógenas no es el único camino para conseguir estas facultades especiales. Con la utilización del sonido simple y monótono de un tambor, por ejemplo, también es posible conseguir estados alterados de conciencia y resultados parecidos.

Pero la conclusión fundamental, a los objetos de este artículo, es que la ingestión de determinadas hierbas, o el sonido de tambores, u otros procedimientos, pueden despertar facultades excepcionales, facultades que ya tenía esa persona, pero que estaban en estado “durmiente”.

ALGUNAS CONSIDERACIONES

Al llegar a este punto uno puede preguntarse: ¿Qué posibilidades tiene el ser humano en estado latente? ¿Qué facultades, qué “poderes” puede llegar a tener el día que consiga desarrollar todo su potencial? Los ejemplos que se han ido exponiendo hacen sospechar que estas posibilidades son inmensas. Hacen sospechar que el ser humano en su estado actual no ha llegado, ni con mucho, a su pleno desarrollo, no ha llegado al final de su evolución. Que a pesar del largo proceso recorrido desde su aparición en la Tierra, todavía le falta bastante camino por recorrer. Podría pensarse que en su situación actual el ser humano está a medio hacer. Aunque tal vez fuera más correcto pensar que el ser humano ya está totalmente hecho, pero que en su estado actual sólo utiliza una pequeña parte de sus posibilidades. Que nuestro ser, nuestro “hardware”, esta muy bien hecho, pero muy mal utilizado.

La idea de que todos tenemos facultades excepcionales en estado latente, está apoyada por el hecho de que personas, que podemos considerarlas como normales, puedan despertar transitoriamente alguna o algunas de estas facultades con la ingestión de ciertas sustancias químicas. Sustancias químicas que, evidentemente, no eran portadoras de las nuevas facultades, que lo único que han hecho ha sido estimular y despertar temporalmente lo que ya estaba en estado latente en esa persona.

Ante la lentitud del proceso evolutivo normal del ser humano, cabría pensar que el utilizar ciertas sustancia psicotrópicas podría ser un camino para acelerar este proceso. La idea evidentemente es atractiva; pero muy peligrosa. A menos que se tenga un conocimiento profundo de cada persona, de la sustancia adecuada para ella y de la forma de administrársela, nunca debería recurrirse a semejante procedimiento, que, además de ser ineficaz, puede producir daños irreparables.

¿Quiere decir esto que debemos resignarnos y aceptar que el proceso evolutivo del ser humano siga su curso normal, a pesar de su lentitud? ¿No existirá algún medio que permita acelerarlo?

Yo me sospecho que la “madre naturaleza” (o quienquiera que sea) actúa muy sabiamente al no permitir que el hombre pueda usar estas grandes facultades – con los “poderes” que indirectamente llevan consigo – hasta que su desarrollo moral no progrese lo suficiente como para tener una seguridad razonable de que no serán mal utilizadas. De que no serán utilizadas egoístamente en beneficio propio y, mucho menos, para perjudicar a nadie.

Si los esfuerzos que han gastado los hombres a lo largo de la historia para poseer y acumular bienes materiales, si las energías que se han despilfarrado en continuas luchas de unos contra otros, si una pequeña parte de todo ello se hubiera dedicado a profundizar en el conocimiento del propio ser y elevar su nivel moral, seguramente nuestro estado evolutivo estaría bastante más avanzado y estaríamos en condiciones de utilizar mejor nuestro “hardware”.

REFERENCIAS

Dado el carácter de divulgación de estas líneas, hemos reducido mucho la lista de referencias; pero quienes deseen más información pueden encontrarla en cualquier buen buscador de Internet.

  1. Kim Peek, Inspiration for “Rain Man”, Dies at 58. The New York Times, 27 diciembre 2009.
  2. Treffert, D.A. y Christensen, D.D. Inside the Mind of a Savant. Scientific American Magazine, diciembre 2005.  http://www.condition.org/sa5c.htm
  3. Treffert, Darold. Kim Peek – The Real Rain Man. http://stepanov.lk.net/mnemo/kimpeeke.html
  4. Leslie Lemke, Autistic Savant – A True Musical Genius And An Inspiration Story. http://kathyh.hubpages.com/hub/Leslie-Lenke-Autistic-Savant-A-True-Musical-Genius-And-An-Inspiration
  5. Limonche, F. Leslie Lemke http://limonche.blogia.com/2006/071203-leslie-lemke.php
  6. The Lemke-Leslie Miracle www.fairybookshelf.com/cms/index.php?option=com_content&view=article&id=322:the-lemke-leslie-miracle
  7. Malpica, K. Chamanismos. www.mind-surf.net/drogas/chamanismo.htm
  8. De la Garza, M. El chamán y los males del espíritu. www.drogasmexico.org/index.php?nota=370
  9. Fericgla, J.M. Tótems, chamanismo y espiritualidad http://josepmfericgla.org/2011/totems-chamanismo-y-espiritualidad

[1] Según el Diccionario Esencial de las Ciencias, de la Real Academia de Ciencias, se entienden por sustancias psicotrópicas las que modifican las funciones psicológicas y los estados mentales.

[2] Su libro El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis es uno de los mejores libros escritos sobre el tema y, a pesar de su antigüedad (1951), sigue siendo un texto de obligada consulta para cualquier estudio serio sobre el chamanismo.

[3] Fericgla ha vivido varios años en estrecho contacto con los shuar (jíbaros) del Ecuador. Es autor del libro Los jíbaros, cazadores de sueños, 1994, y de multitud de artículos.