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Bronce del Metropolitan

En 1954, el catedrático de Prehistoria Juan de Mata Carriazo compró en El Jueves, conocido mercadillo de Sevilla, una curiosa figura de bronce. Su ojo experto supo identificar la singularidad e importancia de aquella pieza que, en el suelo o en una mesita, se exponía quizás entre otras para su venta. En Villamanrique de la Condesa se dice que la vendía una mujer de este pueblo, y se aventura que procedía de la zona de Chillas, aunque no hemos podido confirmarlo. Aquella figura, de 15,3 x 9,5 cm., se exhibe en el Museo Arqueológico de Sevilla donde se propone que en su día formaba parte del bocado de un caballo.

Contrariamente a  lo que se suele pensar, ésta no es una pieza única, pues en el Metropolitan Museum de Nueva York se conservan dos más, que además de mostrar una factura más tosca se diferencian de ésta nuestra en que bajo el collar de azucenas, lirios o lotos, lucen en el pecho un círculo radiado a modo de rueda solar. De estas dos piezas, procedentes de nuestra geografía, (acaso Alcalá del Río según un rumor) en la actualidad se exhibe sólo una, en la sala 406 del museo, con siguiente leyenda:

“Harness or bridle fitting (?) in the form of a mistress of animals and waterbirds.

The female figure with Hathor-like curls and a lotiform necklace holds waterbirds with large, curving wings. Their outline creates a form suggestive of ship imagery appropriate to both the Levant and the Celtic world (where it was often combined with a solar disc.) The double loops at the back of these objects suggest that they were horse trappings.”

“Harnés o freno con forma de señora de los animales y de las aves acuáticas.

Esta figura femenina, peinada a la manera de la diosa egipcia Hathor, porta un collar con flores de loto y sujeta unas aves acuáticas de largas y curvadas alas. Su contorno sugiere la forma de un barco, algo  propio tanto de Oriente Medio como del mundo Celta (donde a menudo se combinaba con un disco solar). El doble anillo en la parte de atrás de estos objetos sugiere que pudieran haber sido arreos de caballo.”

Es posible que así fuera, pero la complejidad simbólica y formal de este objeto nos inclina a suponer que la utilización de esta imagen con ese fin pudiera haber sucedido después, o en paralelo, a otros más consistentes y significativos que el meramente ornamental. No debemos pasar por alto que esos triángulos, que se han interpretado como sistros, (un tipo de instrumento musical), además de adaptarse bien a servir de anclaje para las correas de un bocado, también admiten una cinta o una cadena con que colgárselo al cuello… o a la espalda. Pero lo que nos parece del todo llamativo en la leyenda del museo es la frase su contorno sugiere la forma de un barco.

En el siguiente artículo apuntamos algunas ideas, más sugerencias poéticas que propuestas formales.

El Bronce Carriazo y las Naves de Tharsis

Por Romualdo Molina y Alberto Donaire
Noviembre 2013

E la nave va…

Una mujer, los brazos extendidos, con un sistro en forma de triángulo en cada mano.
Flanquean su busto sendas aves anátidas, quizás marinas: acaso dos eíderes.
De su cuello le cuelga sobre el pecho un ramillete de azucenas.

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Barco de guerra egipcio. http://www.orientalia.com.es/post/50020120147/la-navegacion-en-egipto#.UpDjmSdjG8A


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Si observamos la sección de algunos barcos de la antigüedad advertiremos el parecido con la silueta de nuestro Bronce http://www.sofiaoriginals.com/mar629salamina2.htm

La figura está esculpida en madera. Constituye la popa de un buque panzudo.

Comparativa sin textos

bronce carriazo – tirreme griega – barco egipcio – barco fenicio

Una gran vela cuadra, apontocada por un tangón o palo inclinado llamado beitass que ciñe la fresca brisa, impulsa con brío la pesada embarcación.

Sostiene el rumbo la pala de un timón muy hondo, de espadilla, articulado ingeniosamente en la obra viva.

Siete largas tiras de lienzo, una de cada color del arco iris, van a remolque, tendidas sobre la estela plateada de las aguas del océano.

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Recreación imaginaria de la popa de una nave.

¡Y la nave va!

Va… Va…
Lo que, en ibero se escribe así: | |

Con dos palotes, paralelos, como las dos Columnas de Hércules.

La nave ¡navega!
Es la Regatera, la nao regia, a la que ninguna otra puede rebasar.

La cabalga el Rey temporero de la rama dorada, el rey occiso a plazo fijo.

En algunas partes de la India Meridional (…) en la provincia de Quilacare, el período era de doce años (…) El rey de Calicut, en la costa malabar, lleva el título de Samorín: tenía que cortarse el cuello en público al cabo de los doce años de reinado. (…) Cuando Fernao Peres d’Andrade, en un viaje a China, entró en Passier por un cargamento de especias, mataron a dos reyes, y esto de la manera más pacífica y ordenada. (… ). Las tradiciones escandinavas contienen algunas alusiones a antiguos reyes suecos que reinaron sólo por períodos de nueve años. (La Rama dorada .J.G. Frazer).

En Sumeria, y en época histórica, el reinado del Dumuzzi, o rey-pastor consorte de Inanna, solía ser anual. Nuestros melchores tartésicos seguían el taurino criterio del lustro. Del mismo modo que el toro se sacrifica cinqueño, cinco años era el reinado del Héroe, del Vaco de la Comarca, si no lo acababa antes lo arriesgado de sus funciones, que le imponían ocupar el puesto de “adelantado”, o sea el de mayor peligro en los momentos de dificultades de su pueblo.
Va, va.

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La imagen de la diosa, consorte divina del héroe voluntario, del humano modélico, del Melchor, del Hércules, esculpida en la trasera del barco, mira con benevolencia al resto de la flota que sigue a la capitana. Todos ellos, marinos, miran esa popa como al retablo de un altar erigido sobre las ondas, y vuelven la cara hacia el destino, salpicados de sal, sabiendo bien que son guiados, encaminados, abanderados y regidos hacia el futuro de la empresa, y por la ruta del progreso evolutivo, en la trazada septenaria de los colores.

Va,va, va…

La alegoría es clara, el mito efectivo, el rito eficaz.

Arte, misterio y liturgia.
Nuestros antepasados del Atlántico, por el Sinus Calácticus (la bahía de Huelva), por el Sinus Tartésicus (el golfo de Cádiz), caminaban hacia su futuro, que es nuestro presente. Con ese recuerdo retenido en cada una de las células de nuestro cuerpo, con memoria que se libera en nuestros sueños…, con esa visión imaginada, nos reorientamos hoy. ¡Adelante!

Va, va.

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Hay en Villamanrique de la Condesa una plaza donde esta imagen quiere despegar y convertirse en una nave celeste, que parece girar y elevarse impulsada por el viento. Transporta en su alma las miradas expectantes de todos aquellos que buscan nuevos horizontes, mucho más allá de los paisajes donde aún se arrastran, pegados al polvo de la tierra, aquellos que sólo creen en las telarañas que pueblan sus cabezas.

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