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Oca

El hallazgo en Creta hace un siglo del disco de Festos, la representación más antigua conocida del juego de la Oca, ha generado entre los estudiosos encendidas polémicas sobre su origen, simbolismo, alfabeto, lenguaje y datación. Mientras unos lo consideran minoico, otros creen que pertenece a la cultura argárico-tartésica,que, como esta pieza, también habría dejado otros muchos rastros en la isla egea, hasta ahora acaso por identificar como tales.

En este artículo, Romualdo Molina hace un recorrido por las distintas teorías, resaltando la trascendencia de que pudiéramos estar ante una antigua forma de escritura, quizá un himno, en esa forma espiral que recorríamos de niños.

Estas propuestas debemos entenderlas en el contexto de pueblos estrecha y profundamente vinculados al medio acuático, que estructuraron sus vidas en torno a un universo de analogías y arquetipos relativos al medio ambiente en que vivían. Tanto que aún los recordamos como “pueblos patos”. Uno de los enclaves principales de aquella cultura bien pudiera haber sido la desembocadura del que hoy llamamos Río Guadalquivir.

De Oca a Oca

Por Romualdo Molina Muñiz
Enero 2015

Saberes y enseñanzas de los antiguos

[Una antigüedad más cohesionada de lo que se creía]

La Arqueología de las naciones Occidentales del planeta Tierra, hasta pasados los dos tercios del siglo XX se manifestaba declaradamente agnóstica. Devota del método experimental, y sumisa a los prejuicios derivados de las fuentes escritas históricas, menospreciaba demasiado la razón y los métodos de la inducción incompleta. Por ejemplo: establecía que una tumba era de fallecido femenino si en ella se encontraba un espejo; y muerto masculino si incluía un arma: escudo, lanza, espada o daga (como si un varón no se mirase a un espejo, por ejemplo para afeitarse o pintarse la pintura del clan, o como heliógrafo para hacer señales a distancia). Puede decirse que gracias a Andrew Colin Renfrew, Barón de Renfrew de Kaimsthorn “The Emergence of Civilisation. The Cyclades and the Aegean in the Third Millennium B.C.”. London, 1972, y de sus incontables seguidores, el espíritu de Sherlock Holmes (es decir, de Sir Arthur Conan Doyle), empieza a influir en los que eran apenas más que ladrones de tumbas, que en el Reino Unido ocultaban a la corte victoriana los penes de los dioses, tenidos por obscenos.

Antes del Barón, la dispersión era el lema. Por ejemplo: en el Atlas Histórico Mundial de 1971, se habla de la Cultura Megalítica, de la Cultura del Vaso Campaniforme, de la Cultura de la Cerámica de Bandas, de la Cultura de la Cerámica de Cuerdas, del Neolítico Europeo, de la Cultura de los Campos de urnas, de la Cultura palafítica, de la del Ródano, de la del Sena, y de la del bronce nórdico. Podríamos añadir, en la Península Ibérica, la del Argar, la de los Millares, las de las dos Vetusta, Celtiberia, Tartessos y otras. O sea a “Cultura” por yacimiento, o por equipo de investigación, o por catálogo de hallazgos. A veces por mecenas.

En el siglo XXI, orientados por la Unión Europea, se tiende a hablar de una “Koiné del Bronce Atlántico”, a la que pertenecen cada uno de esos rastros, toda una coherente Sociedad civilizada, en el sentido que le daría Toynbee, extendida por gran parte de Europa, y aun con tentáculos en África hasta Libia, el Congo y las Canarias. Un conjunto integrado por multiplicidad de poblaciones asociadas, de agregaciones de clanes y tribus, cortijadas, alquerías, mitaciones, y aun con estados centralizados, como parece que lo fueron entre nosotros Lusitania, Turdetania u Oretania…, amén de comarcas naturales. Una entidad, con una rica actividad industrial y mercantil de pesca y marinería, rutas normalizadas, fluviales o terrestres, terrenos cultivados y extensos territorios, organizados y explotados comercialmente con ganadería, salazones, tonelería y alfarería; rica artesanía con metalurgia, joyería, calzado, curtido de pieles, tejido, encaje y sastrería, abrochada con fíbulas y botones. Una arquitectura megalítica, de faros, puentes, santuarios, acueductos y recintos defendidos por enormes murallas…

Un neolítico, en fin, variado y evolutivo, dinámico, creciente con intercambio de tecnologías, mercaderías, arte e intereses comunes, con una rica y cambiante religiosidad, alfabeto de runas fonético, flexible y versátil, y un idioma genérico funcional y sincrético común, una lingua franca en fin, el indoeuropeo, que hiciera en Europa, el Medio Oriente y aun en la Península Índica, el papel conectivo del swahili en África.

Misterio

El 15 de julio de 1908 se hallaron entre los restos del palacio minoico de Phaistos (Festos), en Hagia Tríada al sur de Creta, dos círculos distintos pero coherentes en un disco de arcilla cocida. Lleva bajorrelieves en espiral en ambas caras. 242 signos jeroglíficos o ideogramas en relieve. Es un artefacto utilizable como “molde” para hacer reproducciones.

Su descubridor el arqueólogo italiano Luigi Pernier lo fechó en la edad del Bronce. Hasta hace muy poco no ha sido establecida su utilidad: registrar un himno en verso, con estribillo a una Diosa Madre, como recordatorio para cantarlo.

Su origen se discute. Su alfabeto y lengua también.

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Disco de Festos. http://www.elmundo.es/cultura/2014/10/27/544e7a6e268e3eb52a8b4597.html

El llamado disco de Festos, considerado uno de los asuntos peliagudos de la arqueología, se exhibe en el museo de Heraklion en Creta.

La cátedra opina que el disco y sus inscripciones son “un caso único”; en palabras de Jean-Pierre Olivier (“Las civilizaciones Egeas, del neolítico y de la edad del bronce.” Editorial Labor-1992), “nada demuestra que su origen sea cretense”. Impreso en arcilla blanda con tipos sueltos, labrados en madera o metal, se adelanta en milenios a la invención de Gütenberg. Fue cocido luego para endurecerlo y hacerlo indeleble. Tenido como helénico por algunos, otros lingüistas proponen que el texto del disco de Festos es minoico.

Jeppesen (1963) lo sitúa como posterior a 1400 a. C., siguiendo una traducción errada de la documentación de Pernier. Yves Duhoux (1977) lo retrotrae entre 1850 y 1650 a. C., siguiendo el verdadero informe de Pernier que da un estrato del contexto Minoico Medio inalterado. Pero bien pudo llegar por mar de otro sitio y ser de mucho antes. Desconfiando de esta datación, Louis Godart (1990) lo sitúa en cualquier momento de las épocas minoicas media y tardía.

El 27 de octubre de 2014 el profesor Gareth Owens, experto en lenguaje minoico, con la ayuda de su maestro Christophoros Charalambakis (profesor de Lingüística en la Universidad de Atenas) y de John Coleman (profesor de Fonética en la Universidad de Oxford), publica que han sido halladas las claves para desentrañar su significado. Se nos dice que, siendo un idioma distinto, “tiene que ver con el lineal B cretense y es una verdadera piedra de Rosetta”, que ni pertenece a la escritura lineal A ni a la lineal B, aunque alrededor de diez signos del poema sean afines a esta última. Por esa razón, otros especialistas le atribuyen un origen no cretense.

El notario e investigador, D. Blas Infante (padre de la patria andaluza) hace referencia al posible origen andaluz-peninsular de este disco. Blas Infante, en su libro “El Ideal Andaluz”, afirma que en el disco de Festos: “se encuentran los caracteres neolíticos andaluces, reproducidos exactamente, formando en la inscripción con otros representativos”.

No afirmaremos que esto sea así, sólo apuntaremos que de serlo, el hallazgo en Creta de indicios argárico-tartésicos en una zona palacial de la isla de Creta pudiera ser indicio de tres cosas, que los cretenses lo hubieran traído tras un viaje a occidente, que lo hubieran llevado hasta allí otros navegantes, o que lo hubieran llevado consigo unos kereti, habitantes procedentes del valle del Kerete, que mucho más tarde el historiador romano Tito Livio llamaba aún Río Kérete, cerca de la ciudad de Keret (Jerez). Curetes, coritos o kyrones que tal vez pudieran haber dado nombre a aquella isla donde el neolítico llega ya hecho. Allí donde serpientes, delfines, bailarinas con faralaes, lirios y la taurocatapsia (corridas de toros en definitiva) gritan ecos de una cultura que durante mucho tiempo ha sido tenida por andaluza. Y esto a mediados del tercer milenio a. de C.

Ahí están también las tumbas “micénicas” y los idolillos “cicládicos” que aparecen en Andalucía en restos de los Millares, datados mucho antes que las civilizaciones micénicas y cicládicas. También están las pinturas de barcos “del tipo egeo” descubiertas en el Tajo de las Figuras, cerca de Jimena de la Frontera, en la zona del Campo de Gibraltar.

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Barco del tipo egeo, Tajo de las figuras, Jimena de la Fra., Cádiz

Aparte de esto en Andalucía no dejan de encontrarse piezas de cerámica “catalogadas como micénicas” por su similitud con otros hallazgos orientales, o de echarse a notar la concordancia en el uso del múrex o la púrpura.

Intentamos insinuar las concordancias del disco de Festos con la “hasta ahora no comprobada escritura ideográfica tartésica”, y más en concreto con las leyes en verso que, según Asklepiades Mirleanós, los turdetanos, descendientes de los tartesios, conservaban de más de “6.000 años de antigüedad”. Quién sabe cuántas de ellas pudieran haberse perdido quizás en la “popvlatio” de AstaPa [1].

¿Tendrá esto algo que ver con el llamado “argárico” o Cultura Argárica?, pues no son pocos los investigadores que lo han relacionado con Tartessos y con el mundo Egeo, entre ellos los ya clásicos Maluquer de Motes o Gómez Moreno.

Se han hallado multitud de ideogramas por separado que inducen a pensar que quizás sí existiera escritura lineal, aunque no hayamos rescatado todavía un párrafo coherente. En el disco de Festos se conservan figurillas o ideogramas que no se pueden relacionar con lo minoico, e incluso parece que alguno de ellos sólo se conocen en el sur de la Península Ibérica.

El disco de Festos tiene 45 signos diferentes, entre sus dos caras, repetidos con intervalos que sugieren medida fonética de palabras. Están distribuidos en espiral en grupos perfectamente separados, como si cada grupo constituyera una frase. Si lo consideramos con espíritu creativo incluso nos parece que se adivinan rimas. La cara que ahora se considera inicial, (llamada B por los antiguos arqueólogos) vemos que presenta 31 grupos de ideogramas o “frases” en líneas independientes; al fijarnos en las terminaciones de cada posible frase, se puede deducir que se pudiera tratar de un poema; que cuenta, incluso, con un “pedal” o “estribillo”: tres de las frases se repiten en grupo dos veces; una de ellas, por sí sola, se repite tres veces. Y vemos cómo una terminación formada por dos ideogramas, se repite en 12 ocasiones de los 31 períodos, alternándose como ocurre en un poema con rima.

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Izquierda: Abrigo de Azagala, Alburquerque, Badajoz. Foto Victor Manuel Pizarro (http://3.bp.blogspot.com/-e89uGGo-oXU/TX-d7x1qAoI/AAAAAAAAGc/ jv_MDqcE5hI/s1600/Pinturas_Azagala_detalle_R_F.jpg) Derecha: Cuevas del Castaño. Foto Simón Blanco Algarín (http://www.prehistoriadelsur.com/2014/06/cuevas-del-castano.html)

Una rama, un pez, un pájaro, un hombre, etc., se dibujaran de una forma u otra, los podemos encontrar aislados o en grupo por toda la Península Ibérica, sin que se puedan considerar exclusivos del sur. Superan toda casualidad dos ideogramas propios del habitante peninsular, sobre todo argárico-tartésico: uno, la flor de ocho pétalos, símbolo que vemos, por ejemplo, en una arracada o colgante tartésico que se conserva en el museo de Cádiz y vinculado con la estrella de ocho puntas llamada tartésica; y dos, el ideograma que representa a un guerrero con un penacho de plumas en la cabeza, atavío de uniforme propio de los habitantes atlánticos o mediterráneos, acaso guerreros, que han ido dejando por todas las costas en pinturas rupestres e inscripciones. Han sido estudiados por F. Jordá Cerdá en “los Tocados de plumas en el arte levantino” (J. Mª Blázquez y F. Jordá Cerdá en “Historia del arte Hispánico Vol I).

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Guerreros Shardana de Medinet Habu. http://www.colonnedercole.it/lnx/IMG/jpg/GUERRIER.jpg)

¿No serán éstos los mismos guerreros con penachos que se ven en los relieves murales egipcios del reinado de Ramsés II, que nos recuerdan los combates con aquellos invasores conocidos como “Pueblos del mar”?

Allí vemos también a los shardana, ese pueblo de la diosa con sus cascos con cuernos de toro a los que nos referiremos en otro lugar de Delta de Maya.

Estelas tartésicas fechadas con posterioridad, propenden a la misma linealidad en espiral. Francisco García Duarte, a quien seguimos en buena parte de este artículo, dice así:

De todo ello podemos intuir la pertenencia a la cultura argárico-tertésica del disco de Festos, que no sólo sería la primera escritura conocida de los pueblos peninsulares, sino también sería el primer poema del que tenemos constancia de un pueblo tan dado a la poesía como el pueblo tartésico-bético-andalusí-andaluz” [2].

El misterio se evapora, para que sea ocupado su selecto lugar por otro mayor, si damos crédito al Dr. Jerome M. Eisenber, editor jefe de “The International Review of Ancient Art & Archaeology”. Ese señor publica en 2008 un suelto denunciando que el disco de Festos “es un fraude”. Y nosotros nos decimos, ¿quién pudo saber tanto para fabricar tal joya en el siglo XX? ¿Qvi prodes? A quien conviene esta tardía y oportunista denegación.

La hipótesis «protojónica» sitúa a los autores del impreso en la gran civilización de las Islas Cícladas, en el 2.500 a. Cristo, descubierta por Reenfrew, ya citado en relación con ella, previa a la de Creta, cuando el archipiélago fue avanzada colonia de los Pelasgos, esos occidentales Pueblos del Mar de la biblia de Lutero, a los que la biblia hebrea llama de Tharsis.

No se ve extraño si se consideran como posibles los intercambios culturales entre las dos Iberias, la atlántica y la caucásica, lindante con el Mar Caspio. Hecho que admite F. Jordá en el Vol.I de “La Historia del Arte Hispánico-La Antiguedad-” Ed. Alhambra, Madrid-1978:

dentro ya del segundo milenio a. de C las influencias y contactos con los pueblos del mediterráneo oriental se hacen cada vez más patentes y más intensos (…) lo que determina la inclusión de nuestra península dentro del área comercial del mundo mediterráneo“.

Las formas de comunicación escrita más antiguas

Vemos en multitud de ejemplos cómo antes de que se inventase la escritura con runas, o sea con letras, la humanidad ya se comunicó gráficamente con imágenes, luego con jeroglíficos, solución a medio camino del origen, puesto que la primera y original escritura fue pictográfica. Sucesiones de iconos, más o menos realistas, menos o más estilizados o esquemáticos, decían a otros hombres lo que el testigo había visto y otros hubieran querido ver. Tal vez les bastaba para transmitirse los hechos con un solo cuadro complejo, en el que coexistían tiempos distintos en el mismo espacio, a la manera que aún usó el Greco en el Martirio de San Mauricio. Tal o cual vez requerirían diversos cuadros puestos en secuencia, como las viñetas de un cómic, y ahí queda el ejemplo de la Columna Trajana, en Roma. No parece demasiado difícil comunicar objetos o acciones visibles si se llegaba a dominar la técnica pictórica. Mayor problema se presentaba cuando era necesario trasladar al otro ideas, conceptos, abstracciones, o tiempos verbales pasados o futuros, pero no faltaron desde muy antiguo talentos capaces de resolver el problema. A continuación pondremos algunos ejemplos de este tipo de pictografías complejas. Quién sabe, tal vez algún día se descubra que forman parte de nuestros estilizados alfabetos modernos. Empezaremos con el ejemplo que mejor nos parece de los que se nos ocurren: la oca.

Educación e instrucción

Un pictograma que muy probablemente se encuentra detrás de algunos de nuestros signos alfabéticos contemporáneos y que tiene una enorme importancia en el delta de Maya es la oca. Goose, Oie, Oc, Oca, Anas-anatis = ánade o Ana Dea, según qué idioma, representa en multitud de ocasiones tanto a la Dea Anna, también conocida como Diana en Roma, o Arthemis en la Hélade, como al pueblo que la sigue. En la langue d’oie los francos solían llamarla La Mère l’Oie, y todavía la infancia francesa se recrea con los Cuentos de la Madre Oca. Era la deidad preferida y principal de los llamados pueblos patos, los de la “pata de oca”, triunfadores de lagos, ríos y deltas, habitantes de palafitos.

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Juego de la Oca cortesano español del siglo XVI. http://elcuadernodelahistoriadora.blogspot.com.es/2010/10/el-juego-de-la-oca-cortesano.html)

El juego de la Oca es uno de los juegos de mesa, hoy usados, más antiguos. Para algunos, se está usando desde antes del español siglo de Oro, cuando Francisco de Médicis, Gran Duque de la ciudad-estado de Florencia, le regaló un tablero de La Oca de lujo al Rey Felipe II de Las Españas entre 1574 y 1587. Se dice que este hecho alborotó por completo la severa Corte, y de ella se propagó vertiginosamente a toda Europa. En junio de 1597, John Wolfe, de Londres, dejaba constancia escrita de la extendida práctica del Juego de la Oca. Pero ¿desde cuánto antes? Sabemos que variantes especiales de este juego fueron usados como mapa de la peregrinación por los cátaros, y otros más crípticos por trovadores, alquimistas y templarios.

Archiconocido hoy, no requiere el Juego de la Oca una explicación detallada: un círculo inserto en un cuadrado, una línea curva de 63 casillas en espiral numeradas de fuera a dentro, y de derecha a izquierda, en sentido contrario a las agujas del reloj. Es un vórtice a la manera de una serpiente enrollada, y un sistema lineal de escritura pictográfica cuya antigüedad se remonta a los tiempos del neolítico. Su concepción es numerológica y cabalística. Suele llevar casillas con oca en números significativos: l, 5, 9, 14, 18, 23, 27, 32, 36, 41, 45, 50, 54, 59, 63, que desde el segundo siempre suman alternativamente 5 o 9. Si se cae en oca se salta a la siguiente y se tira dado otra vez: “de oca a oca y tiro porque me toca”. Hay variantes: si las ocas apuntan adelante con sus picos se salta adelante; si hacia atrás, se retrocede a otra oca (en lo que se parece al Lilah, la variante hindú conocida como serpientes -subir- y escaleras -caer-). Las ocas con número impar autorizan a elegir quedarse, sin derecho a tirar.

¿Cómo interpretar el significado de las casillas con oca? De maneras diversas a la vez: es decir, si hemos de atender a los estudios que lo relacionan con los caballeros templarios monasterios, podríamos decir que se trata de lugares para el cultivo espiritual, esto es, monasterios; o etapas para el peregrino en la ida y vuelta del Camino de Santiago. También pudieran ser, y al mismo tiempo, fases de la Obra Alquímica, o sedes de una sibila o profetisa, o grados en la escala de la evolución humana, o hitos en la promesa del Cielo.

El Camino a Santiago, de origen medieval y francés, tiene su antecedente antiguo en el “Callis Ianus” de Augusto y Agrippa, calzada imperial trazada en el siglo I a.C. Y ésta en un sendero megalítico que reflejaba la Vía Láctea en la Tierra, recorrido en los tiempos de la Koiné del Bronce Atlántico. Un viaje iniciático espiritual por una ruta que se dirige hacía el extremo occidente, a Gallaecia, al finisterrae (según escribe el arquitecto y estudioso Carlos Sánchez-Montaña. 2004 http://eltablerodepiedra.blogspot.com.es/), hacia las costas donde hay quien mantiene que desembarcaron los rishis, fugitivos de la Atlántida que se hundía.

Las otras casillas son diversas: enigmáticas las unas, aparentemente neutras, aunque los jugadores solían inventar prendas: hacer o deshacer nudos, recitar, bailar, echar un cantecito o tañer un aire… Las otras, eran nefastas por ser duras pruebas con premios o castigos: la posada, los puentes, el pozo, la cárcel, el laberinto [caer del 42 al 30], el mago, el azar pintado con dados, ¡la muerte!, que obliga a lleva a empezar de nuevo el juego desde la oca numero 1, es decir, a reencarnar. La última casilla, la 63, ese final al que, como en el parchís hay que llegar con la puntuación de dados justa y se llama Cielo, es un delicioso Jardín, Marisma Celestial, con Lago y Ánade, Fuente en cascada, árboles, cielo, macetones, setos, y un monumento abstracto de siete pisos sobre el que la A de LA OCA, sugiere el triángulo de la Trinidad.

Desde niños aprendemos con los juegos, de manera inconsciente y arquetípica, enseñanzas sobre la vida y el proceso de crecimiento al que nos vemos impelidos, y, en el caso de éste de la Oca, sobre el Camino espiritual en el que el ser humano goza de la ayuda personal constante de una bondadosa madre, La Mère l’Oie, Ana o Doña Ana, como muy probablemente se enseñaba a nuestros antepasados niños de la Koiné del bronce atlántico.

Si como intuimos fuera verdad que este tablero hubiera sido inventado hace milenios para instruir deleitando, ¿cómo ha podido llegar hasta nosotros sorteando todos los avatares del tiempo?

Los muy interesados lean:

  • “Orbis Terrarum” (El Círculo de la Tierra) Carlos Sánchez-Montaña. Mapping-ISSN 1131-9100, Nº 100, 2005, págs. 63 – 65.
  • “Callis Ianus”. El origen del camino. Carlos Sánchez-Montaña. 2004

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[1] Asta Regia traducirían los romanos

[2] Francisco García Duarte, visto en http://www.andalucia.cc/adarve/festos.htm.

(La Asociación Delta de Maya ha contado para la publicación de este artículo con la ayuda económica de Asociación Bislumbres)