ÁMBITO GEOGRÁFICO

CUATRO LUGARES MUY UNIDOS

Hemos elegido para nuestro proyecto cuatro regiones de Europa occidental que comparten un conjunto suficientemente significativo de aspectos comunes tanto en lo natural como en lo antropológico: la Camargue en Francia, Sicilia en Italia y las Marismas del Guadalquivir y Menorca en España.

En cada una de estas cuatro estas regiones podríamos descubrir un punto especial que parece actuar como foco radiante; cuatro puntos que unidos mediante líneas dibujarían los lados de un triángulo y su centro. Éstos serían la pequeña población de Saintes-Maries-de-la-Mer, en Francia, la vieja ciudad griega de Tíndari en Sicilia y Villamanrique de la Condesa en España. El centro del triángulo y cuarto punto de nuestro delta coincide con el punto más elevado de la isla de Menorca, el Monte del Toro, perteneciente al municipio de Es Mercadal. Son enclaves que a lo largo de la Historia han permanecido en misteriosa y silenciosa sintonía, alojando ritos y sentires comunes.

Bastará esbozar algunos datos a propósito de estos lugares para comprender algunos de los fuertes lazos que unen a estos cuatro lugares:

  • Los cuatro están vinculados a espacios naturales protegidos.
  • Los Parques de Doñana y Camargue, y sus municipios Villamanrique y Saintes-Maries-de-la-Mer están hermanados desde hace más de una década.
  • En los cuatro existen importantes cultos a imágenes de personajes femeninos de la Historia Sagrada.
  • Los cuatro están o estuvieron junto al mar, dos de ellos en la desembocadura de grandes ríos.
  • Los cuatro puntos señalados por nuestro triángulo han sido histórica y mitológicamente vertebradores de una parte fundamental del periodo formativo de Europa, como fue la Talasocracia Mediterránea que siguió al dominio de los ligures.
  • En los cuatro existe una relación profunda y ancestral con el caballo.
  • En los cuatro existe una relación mítica con el toro.

VILLAMANRIQUE Y DOÑANA

Villamanrique de la Condesa pertenece a la provincia de Sevilla y es uno de los catorce municipios que integran la Comarca Natural de Doñana.

Hasta hace pocos siglos Villamanrique –que antes del XVI se había llamado Mures– estuvo bañada por las aguas de un mar interior conocido en la antigüedad como Lago Ligustino. Con el paso del tiempo el estuario se transformaría en marismas por la gran cantidad de sedimentos que tras la última glaciación y tras la gran deforestación del neolítico los diferentes cauces fueron depositando, entre los que destacan los ríos Guadalquivir y Guadiamar. En la actualidad Villamanrique está en una encrucijada, entre la campiña, las arcillas de la marisma y las arenas, que constituye la principal entrada natural a las tierras de la Diosa Madre Doña Ana.

Si bien el pasado remoto de este pueblo y su territorio circundante es aún desconocido, cada vez van apareciendo más restos y datos que transmiten que Mures fue, y desde luego sigue siendo, un importante lugar vinculado a lo sagrado en las tierras del mítico Thartaro, o el muy viejo país de Tharsis, como también se recuerda al Pueblo Pato o Tribu de la Diosa Ana mucho, muchísimo tiempo antes de que empezara la Historia.

SAINTES MARIES DE LA MER, CAMARGUE

La iglesia de este pequeño pueblo costero francés es la imagen viva de una leyenda que hasta hace no tanto era desconocida e inverosímil. Saintes Maries de la Mer y el Languedoc todo es uno de esos territorios del mundo cuyas leyendas, tradiciones y vestigios expresan a las claras la reivindicación de lo femenino condensado en una tradición riquísima en matices. Allí descubrimos abundantes e indudables síntomas de heterodoxia entre los que destaca la figura de María Magdalena asociada con variados y aún oscuros misterios. ¿Quién se oculta, si no, tras el mito de la Virgen Negra, Santa Sara o “Sara la kalí” como la llaman en lenguaje romaní? La procesión de los gitanos y su devoción por esta advocación es, se quiera o no, uno de los aspectos más rotundos del folklore de un pueblo y de toda una región consagrada a lo largo de los siglos a animar y dar vida al principio de lo femenino. María, María Magdalena, Sara la negra, o “Sara la preta” como cantaban los judíos sefardíes en España, envuelve el gusto y despierta los sentidos, sumergidos en un mar de detalles que se engarzan como las cuentas de un rico collar.

TINDARI, SICILIA

El punto más oriental de nuestro triangulo del “Delta de Maya” lo forma nada más y nada menos que el espectacular “Santuario della Madonna Nera di Tindari”. El santuario se emplaza sobre un monte que se levanta junto al mar, con una altura de 180 metros aprox. A sus pies el monte cae formando un acantilado sobre el mar, sobre la reserva natural de las lagunas de Marinello.

La ciudad de Tindari como tal no existe ya. A lo largo de su historia tuvo que sobrevivir, como tantas otras ciudades y emplazamientos costeros, a los saqueos y las razzias, a las sucesivas destrucciones. Tíndari o Tindaris tuvo, al parecer, origen griego, o al menos así lo afirman los primeros documentos que hacen mención a su existencia. Decimos al parecer porque todavía existen entre las ruinas de la ciudad romana restos de murallas ciclópeas que sugieren un pasado mucho más antiguo y misterioso. Su fundador según aquella historia oficial fue un tirano llamado Dionysius y fue pronto un enclave de importancia considerable. En época romana se reconocía todavía su importancia y los musulmanes tampoco olvidaron saquearla en 836.

MONTE TORO, MENORCA

Desde el Monte Toro, en el punto central del triángulo, se divisa toda la isla de Menorca y en su cima se levanta un monasterio de monjas franciscanas. En el mapa de Google un misterioso velo rectangular cubre la vista que se ofrce al ojo del satélite. En su templo reside la muy venerada imagen de una virgen morena, La Virgen del Toro. En su brazo derecho el niño sostiene la bola del mundo y a sus pies descansa un toro colorado que levanta la mirada hacia ellos. La fecha de la talla es relativamente reciente, la fecha de la imagen es inmemorial. La importancia del toro en la isla de Menorca es fundamental, no sólo da nombre al monte que se erige en medio de la isla, como un faro, como una torre de vigía, sino que en el registro arqueológico encontramos restos de belleza sobrecogedora, como esa cabeza de toro negro, serio, con cuernos de oro que nos hace preguntarnos por Creta.

Menorca atesora una enorme abundancia de restos prehistóricos de las épocas más diversas: poblados, cuevas (grandes y pequeñas, conocidas y por conocer), pozos, eremitorios, iglesias rupestres, navetas, taulas, murallas ciclópeas cuyas piedras hoy no las moverían fácilmente las grúas y excavadoras convencionales.